sobre su lomo
el caballo transporta
el sol de invierno

-Nakamura Kasatao-

Casi todos los días de invierno (salvo si llueve o está nublado, claro), a las 16,45hs exactamente, el sol me regala sus últimos rayos mientras sigue su camino inexorable hacia el ocaso. Este haz de luz se abre paso a través de la ventana de la cocina, atraviesa las cortinas y se detiene a "descansar" sobre la mesa. Es un momento mágico que no dura más de quince minutos. Y a veces, si estoy sentada allí, puedo cerrar los ojos, respirar profundo... y entonces el tiempo parece no existir. Por quince minutos los problemas desaparecen, el dolor desaparece, desaparece el mundo a mi alrededor y lo único que importa es la tibieza del sol que acaricia mi cara, SIMPLEMENTE eso.

(Imagen y texto propio)
Gracias
CANDELA por el haiku