Garfield:

Nunca se es realmente el amo de un gato. Sólo nos queda hacerlo feliz y esperar que no nos abandone por alguien mejor, como el chico que reparte pizzas. Algunos consejos:

Déjelo dar el primer paso.Garfield: No se me acerque y espere a que me ponga contento. Yo iré a usted, en mis propios términos y cuando yo quiera. Al conocer a un nuevo humano, percibo enseguida si es un amante de los gatos. Si me sofoca con mimos, ¡puaj!, se terminó. Pero si me ignora, es alérgico o le doy miedo, lo encuentro irresistible. Los perros andan con cualquiera, pero a los gatos nos gustan los desafíos. Déjenos dar el primer paso... o sufra las consecuencias.

Sea educado. Si le llevo un ratón muerto, espero que me dé las gracias. Si no está de humor para eso, trate de poner buena cara. Respuestas apropiadas: rascarme detrás de la oreja, elogiarme y poner el regalo en un pedestal o, tal vez, en una vitrina bien iluminada.

¿Parece que necesito un perro? Garfield: Gracias por pensar en mí... pero, en serio, ¿un perro?. Mejor sumérjame en un barril de baba y en otro lleno de pulgas. El perro se come mi comida y hunde el hocico en mi caja de arena. Sí, ese mismo perro que le lamió la cara acaba de lavarse con agua del inodoro. ¡Mmmm!

¿Que necesito un suéter? Aprenda mi idioma.Un suave miau cuando me acaricia significa: “Me gusta; puede seguir”; uno muy largo: “Deme de comer o haré popó en la bañera”; uno ronco y más prolongado: “Mi caja de arena está en pésimas condiciones” y un chillido significa “¡Idiota! ¡Me pisó la cola!”

Dormir de 14 a 18 horas al día es normal. Garfield: No soy perezoso, ni depresivo ni narcoléptico. Sólo estoy cansado. También lo estaría usted si tuviera tantas cosas en qué pensar como yo.

Para beneficiarte de la sabiduría de Garfield, visita garfield.com